EL TESOSO DE LAS VIRTUDES

sabado 29 maio 2010

Cuenta una vieja leyenda que escondido en un lugar remoto se encontraba un cofre que contenía un gran tesoro. Todos sabían qué era lo que había dentro de ese cofre: contenía el secreto para tener el todas las virtudes y por lo tanto un carácter perfecto y se contaba que todo el mundo se haría amigo de la persona que encontrara este gran tesoro pero casi nadie sabía dónde estaba.

Solo había una familia que podía encontrarlo, pues eran los descendientes del sabio que lo escondió. El mapa había pasado de generación en generación, pero nadie se había atrevido nunca a ir a buscarlo. Cuenta la leyenda que una persona lo fue a buscar:

Sara cumplió 18 años y como es costumbre, el día en que se hizo mayor de edad se le entregó el mapa del tesoro.

Sara deseaba desde muy pequeña que llegara ese día, pues ella había decidido encontrar el gran tesoro.

Pocos días después de cumplir años decidió ponerse en marcha e ir a buscar el tesoro. Cuando se los comunicó a su familia le dijeron que era una locura y que no lograría encontrarlo pero ella confiaba en sí misma y estaba dispuesta a lo que fuera para encontrar ese tesoro.

Según el mapa el tesoro se encontraba en un lugar al sur de África, concretamente en el desierto de Namibia. Tardó un día en llegar a las proximidades de este desierto y como llegó por la noche decidió acampar allí.

Al día siguiente emprendió camino y tuvo que hacerlo con la mochila a cuestas y andando puesto que el coche ya no podía pasar por allí. Sara iba muy bien preparada. Calculó que la búsqueda desde allí le llevaría un mes pero llevaba comida para diez días más por si se alargaba. Llevaba con ella también una brújula y, como no, el mapa que indicaba dónde se encontraba el tesoro. El mapa indicaba que el tesoro se encontraba en los límites de este desierto, a orillas del río Orange. Sara sabía que tenía un largo camino por delante pero se motivó pensando que podría encontrar el tesoro y llevarlo a su casa como prueba de que existía. Respiró hondo y comenzó a caminar.

Hacía muchísimo calor, pues cuando fue estaban en la época seca aunque ella disponía del agua suficiente, iba muy bien preparada a su expedición. Llegó la hora de comer y entonces encontró una roca en la que se sentó para comer y descansar un rato.

No paró más de una hora, pues tenía la costumbre de comer muy rápido y el resto de tiempo descansó, lo que le vino genial para continuar su viaje ya que antes de comer estaba agotada. Siguió su viaje y no paró hasta poco antes de ponerse el sol. Había planeado seguir hasta la noche pero paró porque encontró el sitio perfecto para acampar y pasar la noche. Estuvo un rato leyendo el mapa y luego se abrigó porque por las noches hacía un montón de frío.

No pasó demasiado bien la noche ya que hacía mucho frío al que ella no estaba acostumbrada y además estaba también algo preocupada porque el primer día le había costado bastante y dudaba si lograría aguantar todo el camino que le quedaba por delante. Esa noche había estado reflexionando y se dio cuenta de que durante ese día había perdido algo de su confianza y aunque ella no lo sabía era una de las virtudes que llevaba dentro.

Al día siguiente continuó su camino y la noche siguiente la pasó mejor. Había logrado motivarse y además el segundo día no le había costado tanto.

Pasaron tres semanas casi sin dificultades y pasó las noches bastante tranquila. Según sus cálculos ya sólo le quedaba una semana de camino y pensó que sería muy fácil pues ya no estaba teniendo ninguna dificultad, por lo que había comido la mochila ya le pesaba menos y además en las semanas que llevaba caminando había ganado fuerzas, todavía más confianza y más motivos para continuar: que ya estaba cerca, que le quedaba muy poco, que no podía abandonar o los esfuerzos que había hecho no le iban a servir de nada….

Llegó el primer día de la última semana de camino. Debía encontrar una cueva subterránea entre algunas rocas. En esos días había descubierto, además algunas de sus virtudes: que era optimista, valiente y que no se rendía por cualquier dificultad. Había dicho que encontraría el tesoro y así lo haría.

Comprendió que aunque no encontrara el tesoro de todas las virtudes durante su viaje había descubierto algunas de las que ella poseía.

Después de caminar una hora pisó algo raro y comenzó a hundirse. Se estaba hundiendo en unas arenas movedizas y no sabía como salir. De pronto vio una rama que salía de entre las rocas y se agarró a ella e hizo todo lo posible por salir. Lo consiguió y salió casi sin aliento. Había tenido suerte y supo que a partir de ahí su viaje iba a complicarse.

Descansó un poco para recuperar el aliento y luego continuó. Después de cinco minutos encontró una cueva entre unas rocas y según su mapa tenía que entrar allí. Quiso bajar con cuidado pero resbaló con algo y bajó la gran rampa rodando. Llegó abajo mareada pero quiso continuar. Vio el tesoro. Solo tenía que atravesar un corto camino de baldosas. Comenzó a caminar pero fue con mucho cuidado. A los lados del camino, que era bastante estrecho había un gran agujero del que no se veía el fondo. Pisó la primera baldosa y se movió bruscamente hacia un lado. Sopló a la baldosa y vio que tenía una flecha hacia el lado que se movió. Retrocedió y le sopló a la primera y segunda fila de baldosas. Iba pisando las baldosas con las que podría llegar a la siguiente hasta que terminó el camino.

El cofre estaba encima de una pequeña mesa redonda en un altar y brillaba muchísimo. Sara fue a abrir el cofre. No encontró nada de lo que se esperaba. Ella se esperaba una poción o algo así pero solo encontró una nota. La nota decía:

El secreto que has venido a buscar de todas las virtudes no existe. Cada uno tiene sus virtudes y cada persona tiene que descubrir las suyas. Estoy seguro de que este viaje te ha ayudado a descubrir algunas y ahora has de buscar el resto en tu interior y ayudar a las personas a encontrar las suyas. Puede que no todo lo que alguien lleva dentro sea bueno pero lo bueno es en lo que menos nos fijamos así que recuerda: LO MEJOR LO LLEVAS DENTRO, DESCÚBRELO Y AYUDA A LOS DEMÁS A DESCUBRIRLO”

Tan pronto terminó de leer la nota apareció una especie de tornado que la envolvió y la llevó a casa. Pensó que no había soltado la nota pero había desaparecido.

Fue a junto de su familia y les contó lo que le había pasado y les resumió la nota con la frase que aparecía en ella pero que era la más esencial: “LO MEJOR LO LLEVAS DENTRO, DESCÚBRELO” Y también se quedó con que tenía que ayudar a los demás a descubrirlo y así lo hizo. Descubrió, también con ayuda de los demás qué era lo mejor que llevaba dentro y además a no sacar lo malo y ayudó a los demás a que hicieran lo mismo.

No sé si esta leyenda es cierta pero desde luego creo que todos estamos de acuerdo en lo que la nota que escribió el sabio que escondió el tesoro es cierta y que todos podemos descubrir lo mejor que llevamos dentro.

Día de Reis

xoves 07 xaneiro 2010

Que tal se portaron os reis?

EL PÁJARO QUE ESCUCHA

martes 05 xaneiro 2010

     Hola. Mi nombre es Sinsi, pero todos me conocen como el pájaro que escucha. ¿Que por qué? Os contaré mi historia:

     “Yo era un pájaro normal. Nadie me conocía, excepto mi familia e incluso en clase todos pasaban de mí, por lo que yo también de ellos. Yo iba a clase todas las mañanas con mi mejor y casi único amigo, Ronsi, que estaba en mi misma clase. Un día nos fuimos de excursión con el colegio. Ronsi estaba enfermo y no había venido. Cuando llegamos al monte al que nos habíamos ido de excursión nos pusimos a jugar todos juntos. Luego nos fuimos a un árbol a comer y al terminar jugamos otra vez. A mí no me apetecía jugar sin Ronsi y fui a ver qué había un poco más lejos; a ver el paisaje. Estaba volando y escuché una cascada. Me acerqué más y más y pude oír unos niños jugando. Poco después lo vi todo. Era maravilloso. Pero no eran las vistas lo que más me gustaba, sino lo que estaba escuchando. Me posé en un árbol cercano, cerré los ojos y me concentré en lo que escuchaba. Cuando creí que ya había descansado lo suficiente, continué mi camino. Más adelante pude escuchar a gente hablando, vacas mugiendo, más pájaros cantando… Supuse que estaba en un pueblo. Me paré, también esta vez, a escuchar todo lo que podía. Era precioso. Podía escuchar todo lo que Dios había creado tiempo atrás y lo estaba disfrutando como él siempre ha querido que hagamos. Me acerqué a los pájaros. Les pregunté donde estaba. Me dijeron que estaba en un pueblo llamado Runím. También les pregunté qué hora era. Me dijeron que las cinco. Todavía tenía una hora. Me acerqué a una finca en la que había una vaca. Mugió al verme. Después de eso seguí adelante y, poco tiempo después, escuché las olas del mar. Había una playa cerca pero no debía haber nadie puesto que no se oía jaleo. Me acerqué más hasta que la vi. Me fui a posar en una roca no muy cercana a la orilla, por si acaso. Cerré de nuevo los ojos y escuché. Me encantaba oír las olas del mar, y más así. Pude oír que se estaba acercando alguien a la orilla y cómo caminaba por ella. Nunca me había parado a escuchar las cosas y me estaba gustando mucho. Oí, un poco después, un pájaro gritando mi nombre.

    -¡Sinsi, Sinsi, contesta! ¿Estás ahí?- oí decir a un pájaro. Era Mindy, mi amiga de clase.

    -Sí, estoy aquí- le contesté yo.

    - Todos te buscan pero… ¿qué haces?- Me preguntó. Le contesté que escuchaba, le conté todo lo que había estado escuchando y le pregunte si quería seguirme. Me contestó que sí pero,… los dos escuchamos la voz de nuestra profesora. Me preguntó lo mismo que Mindy y yo le di la misma respuesta. Por el camino, mientras volvíamos al monte, mi profesora me dijo:

    - Sinsi, hoy has escuchado un montón de cosas de la naturaleza, del mundo, pero no solo puedes escuchar la naturaleza.

    - ¿A qué se refiere señorita?- le pregunté yo.

    - A que no solo puedes escuchar lo que pasa en la naturaleza. También tienes que escuchar a tus compañeros, intentar ayudarlos. Creo que hoy has descubierto lo maravilloso que es escuchar lo que te rodea, pero no solo te rodea la naturaleza, también tus compañeros. Ellos también necesitan a veces que les escuchen y tú normalmente no les haces caso, igual que ellos no te lo hacen a ti. Sé que no te gusta que te hagan eso y a ellos tampoco le gusta que se lo hagas tú - me dijo. Yo la miré con cara de arrepentido y ella continuó.

    - El arte de escuchar que Dios te ha concedido no solo es para la naturaleza, también para la gente que te rodea. Yo creo que si escuchas a tus compañeros e intentas comprenderles ellos te harán más caso y serán tus amigos. Tienes que escucharlos para que ellos te escuchen. Tú los escucharás y al hacerlo darás el paso hacia una amistad. Escuchar a los demás también te servirá para comprenderlos y saber lo que sienten y porqué lo sienten. Tú te has dado cuenta de lo bonito que es escuchar la naturaleza y pronto te darás cuenta de lo bonito que es escuchar a los demás y la gran utilidad que tiene. También me recitó una poesía:

    “Escuchar es disfrutar

    Si lo sabes aprovechar

    Cuando te escuchan los demás

    Una solución te intentan dar

    Cuando escuchas a los demás

    Haces lo que puedes para ayudar

    Así que a escuchar, entender y animar”

 

     Cuando terminó llegamos al monte y nos fuimos a casa. En el colegio, los días siguientes, hice lo que la señorita me había dicho y conseguí más amigos. Días después de escuchar a los demás cuando lo necesitaban, un día que había discutido con mi mejor amigo Ronsi y estaba triste, todos mis compañeros vinieron a mi lado y me preguntaron qué me había pasado, me escucharon e incluso... ¡me propusieron soluciones! Seguí escuchando a los demás y me llamaron el pájaro que escucha. En el periódico “Pajarín” pusieron poco después que me había perdido. Me entrevistaron y les conté lo que me había dicho mi profesora y que me funcionó. Les dije que como ahora escuchaba a los demás tenía más amigos. Después mis amigos me llamaron El Pájaro que Escucha porque ese era el titular del periódico.”

     Esa es la historia por la que ahora muchos me conocen y por la que me llaman El Pájaro que Escucha. Yo os recomiendo que escuchéis pero no escapándoos como hice yo. Disfrutad de los lugares y escuchad a los demás, así tendréis más amigos y descubriréis lo bonitos que son los sonidos de la naturaleza.

                                                                                     (Mayo 2009)